45 ANIVERSARIO DE LAS FARC-EP
MANUEL VIVE
Por: SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL DE LAS FARC-EP / MONTAÑAS DE COLOMBIA
Las circunstancias políticas son propicias para el accionar del Movimiento armado y el Movimiento Bolivariano. Manuel Marulanda Vélez
En este pensamiento de Manuel está pintada el alma de las FARC como bandera al viento. Hace 45 años surgimos en las alturas de Marquetalia, la montaña de la resistencia de los pueblos, buscando paz para Colombia, justicia y dignidad. Desde entonces somos la respuesta armada de los desposeídos y los justos a las múltiples violencias del Estado.
La paz es nuestra estrategia, y el accionar del Movimiento armado empuñando la bandera de la alternativa política, la táctica para llegar a ella. Lo decimos también con la palabra de fuego de Bolívar: “la insurrección se anuncia con el espíritu de paz. Se resiste al despotismo porque éste destruye la paz, y no toma las armas sino para obligar a sus enemigos a la paz”. Por ella entregaron su vida Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Efraín Guzmán, Raúl Reyes, Iván Ríos y toda esa invencible legión de comandantes y combatientes a quienes hoy recordamos con veneración. Para todos ellos, honor y gloria en este aniversario de las FARC.
“Aquel que asegura su honor -decía el Libertador- dedicando su vida al servicio de la humanidad, a la defensa de la justicia y al exterminio de la tiranía, adquiere una vida de inmortalidad al dejar el marco de la materia que el hombre recibe de la naturaleza. Una muerte gloriosa triunfa sobre el tiempo y prolonga la sublime existencia hasta la más remota posteridad”… Es lo que ocurre con todos ellos, que a pesar de haber partido siguen vivos en los fusiles y el proyecto político de las FARC, con Bolívar combatiendo por la Nueva Colombia, la Patria Grande y el Socialismo, hombro a hombro con el pueblo y sus guerrilleros.
Queremos el país que vislumbran el Manifiesto de las FARC y la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia. Lo queremos surgido de un Gran Acuerdo Nacional hacia la Paz rubricado por todas las fuerzas dispuestas a protagonizar el cambio de las injustas y anacrónicas estructuras, sin exclusiones. Emanado de un pacto social rodeado de pueblo que instrumente la articulación de una alternativa política con miras a la conformación de un nuevo gobierno nacional, patriótico democrático, bolivariano, hacia el socialismo. Sí, hacia el socialismo, que es justicia y redención de pueblos, el arca de salvación de la humanidad frente al hundimiento del sistema capitalista mundial.
La dignidad de Colombia y el rescate del sentimiento de patria reclaman un nuevo liderazgo que privilegie la unidad y el socialismo al avanzar hacia el horizonte futuro. Un nuevo grito de independencia nos convoca mostrándonos el campo de batalla del Ayacucho del siglo XXI donde flamea la certeza del triunfo de la revolución continental, la de Bolívar y nuestros próceres.
Es hora de superar la vergüenza nacional que significa un gobierno ilegítimo e ilegal, generador de muerte y de pobreza. Un gobierno que apoyado por el de Washington, sólo actúa para perpetuar la guerra y la discordia mientras garantiza a sangre y fuego la seguridad inversionista a las trasnacionales que saquean nuestros recursos. Un régimen apátrida, que a pesar del alto número de tropas norteamericanas que intervienen en el conflicto interno de Colombia, permite que nuestro suelo sagrado sea hollado por más tropas extranjeras, las expulsadas de Manta, permitiéndole a los Estados Unidos operar en esta tierra una base de agresión para el asalto a los pueblos hermanos del continente. Un gobierno desvergonzadamente narco paramilitar, que ya no se inmuta ante las contundentes confesiones de capos paramilitares que aseguran, como “Don Berna”, haber financiado con dólares de la cocaína las campañas presidenciales de Álvaro Uribe Vélez. Un gobierno y un Presidente que convirtieron el Palacio de Nariño en oscuro antro de conspiración entre mafiosos para desestabilizar a la Corte, obstruir a la justicia y dejar sin efecto la independencia de los poderes públicos. Que extraditó a los Estados Unidos a los cabecillas paramilitares cuando estos empezaron a vincular al entorno de Uribe, a los generales, a los empresarios y a los ganaderos, en la estrategia paramilitar del Estado que aún desangra a Colombia.
El país nacional no sale del asombro ante el autismo de la Fiscalía que prefiere clavar su cabeza en la arena para no emprender ninguna acción de responsabilidad penal contra las empresas Chiquita Brand -la misma de la masacre de las bananeras en 1928- la Drummond, Postobón, Brasilia, Carbones del Caribe…, denunciadas por el jefe paramilitar Salvatore Mancuso como financiadoras del paramilitarismo. El mismo Cabecilla ha revelado que la masacre de la Gabarra en la que fueron asesinados 40 campesinos, perversamente atribuida a la guerrilla para desprestigiarla, fue realmente ejecutada por los paramilitares, el ejército y la policía.
La máscara ha caído. A Uribe lo ronda insistente el fantasma de Fujimori condenado en el Perú a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. Prevé que los cobardes asesinatos de civiles no combatientes, estimulados por la insania de mostrar a todo trance resultados con sangre de su política fascista de seguridad, no quedarán en la impunidad. Claman justicia al cielo el desplazamiento forzoso de más de 4 millones de campesinos, el despojo de sus tierras, las miles de fosas comunes, y la vinculación del presidente a masacres de indefensos ciudadanos. El jefe paramilitar que denunció la responsabilidad directa de Uribe en la espantosa masacre de El Aro, Antioquia, acaba de ser asesinado para satisfacción del tirano del Palacio de Nariño Sabe que tarde o temprano tendrá que responder por sus crímenes.
Debe ser revocado el mandato de un presidente que ha impuesto el deshonroso récord de tener a más del 90% de su bancada parlamentaria vinculada al proceso de la narco-parapolítica; que mantiene como ministros de Estado a delincuentes de cohecho; que utiliza el poder para enriquecer a sus hijos, que convierte el servicio diplomático en refugio de asesinos como el general Montoya tantas veces denunciado, y que promueve referendos inconstitucionales para perpetuarse en el poder como mecanismo de escape a la justicia. Uribe es un verdadero bandido amparado tras la banda presidencial.
Cuántos problemas internacionales ha generado su absurda pretensión de trasnacionalizar la política fascista de seguridad con la que el gobierno de Colombia se cree en el derecho de actuar extraterritorialmente en desarrollo de su particular visión y de su estrategia contrainsurgente, por encima de los pueblos y sus gobernantes, pisoteando la soberanía de las naciones y desestabilizando la región, siempre apoyado por el gobierno de Washington.
Quiere incendiar al país indefinidamente con el fuego de la guerra y de la violación de los derechos humanos aferrado a la quimera del triunfo militar. Con inconsecuencia niega la existencia del conflicto político y social, pero coloca su enfermiza ilusión en el Plan Patriota del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos, creyendo inútilmente que la inconformidad social puede ser abatida a tiros y tecnología militar de última generación.
Incrementar el pie de fuerza a más de 450 mil efectivos por cuenta de la mayor ayuda militar de los gringos en el hemisferio no lo mantendrá en el poder, porque así lo dice la experiencia histórica y la sensatez. “Los pueblos que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos”. Pero además un gobierno desprestigiado, amarrado a la ilegitimidad y acosado por la crisis del capitalismo mundial es un gobierno condenado al fracaso.
La Colombia de hoy no quiere el guerrerismo ultramontano del gobierno. Quiere soluciones al creciente desempleo y la pobreza. Reclama la inversión social sacrificada en aras de la guerra. Pide educación, vivienda, salud, agua potable, derechos laborales, tierra, carreteras, electricidad, telefonía y comunicaciones, mercadeo de productos, renacionalización de las empresas que fueron privatizadas, castigo a la corrupción, soberanía del pueblo, protección del medio ambiente, democracia verdadera, libertad de opinión, liberación de presos políticos, fin a la irracional extradición de nacionales que mantiene de rodillas la soberanía jurídica, información veraz, relaciones internacionales de respeto recíproco entre las naciones, integración y Patria Grande, justicia social y paz.
Uribe le teme, como el diablo al agua bendita, al clamor creciente de los que piden paz, castigo a los crímenes de Estado, y nuevo gobierno. Por eso exige con angustia que el tema de la paz sea proscrito del debate electoral que se avizora. Es la locura y el absurdo transfigurados en un mandatario que quiere encadenar el país a sus odios y resentimientos. Nadie podrá desligar de un proyecto de nueva sociedad y de gobierno, la paz que anhelan las mayorías nacionales. Ella es la bandera que unirá a los colombianos contra la tiranía, la guerra y la injusticia.
Todos debemos estar alerta para impedir la maniobra uribista de cambiar al actual Registrador Nacional por uno de sus serviles. La única esperanza del guerrerismo hirsuto ante el anhelo de las mayorías, es el fraude. Y es lo que debemos impedir ahora, ya que éste fue amo y señor de las elecciones del 2002 y del 2006. La reelección de Uribe es un asqueroso monumento al dolo y a la estafa erigido por el ex director del DAS Jorge Noguera, y el capo narco-paramilitar Jorge 40. En las 4 millones de firmas recogidas por los uribistas a favor del referendo con apoyo de dineros de DMG, están estampadas las firmas de un millón y medio de muertos. Eso es fraude y robo.
Fraude a la opinión es también la peregrina fábula de la derrota militar de la guerrilla, argumento falaz, pariente de los “falsos positivos”, utilizado en el fondo para justificar los terribles desafueros del Estado contra la población civil. Como siempre quisieron con Manuel Marulanda Vélez, han querido matar a las FARC con los fusiles del deseo y el ensordecedor tableteo de las rotativas. Ninguna guerrilla puede ser exterminada con disparos de tinta. No hay era del post-conflicto sino en el sueño delirante del guerrerismo sin futuro de un régimen en decadencia.
Desde las montañas de la resistencia, como lo hemos venido haciendo desde hace 45 años, convocamos a los colombianos a movilizarse resueltamente por la paz, la que nos negaron los santanderistas y el imperio washingtoniano cuando mataron a Bolívar y a la Colombia de la unidad de pueblos en 1830. El pasado cuenta en la construcción de la sociedad futura. Nadie nos puede desligar del destino señalado por el Libertador en los orígenes de la República. La incitación del senador Álvaro Gómez Hurtado a comienzos de la década del 60 a someter a sangre y fuego, lo que consideró “República Independiente de Marquetalia”, no ha sido suficiente para entender que los problemas nacionales no se solucionan a través de la violencia del Estado. Hay que construir una Nueva Colombia sobre el sólido cimiento de la paz concertada.
El Gran Acuerdo Nacional hacia la Paz debe tener como norte estratégico la formación de un nuevo gobierno que garantice al pueblo “la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de garantías sociales y la mayor suma de estabilidad política”, como lo exigía el Libertador. Un gobierno patriótico, democrático, bolivariano, hacia el socialismo, como lo consigna la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia.
Como garantía de paz y de soberanía nacional debemos erigir unas nuevas Fuerzas Armadas compenetradas con la doctrina militar bolivariana que inculca el amor al pueblo y el odio a la tiranía. No debemos olvidar que el ejército patriota fue el creador de Colombia y la República en las fulgurantes victorias de Boyacá y de Carabobo, y que su comandante Bolívar lo definió como “defensor de la libertad”, agregando que “sus glorias deben confundirse con las de la república, y su ambición debe quedar satisfecha al hacer la felicidad de su país”. Así deben ser las nuevas Fuerzas Armadas y estamos seguros que muchos de los actuales oficiales sueñan con jugar ese papel.
Nos solidarizamos con la justa lucha de las familias de los soldados regulares que reclaman el derecho a no ser obligados a entrar en combate mortal con la guerrilla. La guerra que niega el gobierno para no reconocer el carácter político de la insurgencia que lucha por el poder, en el sólo mes de marzo produjo 297 militares muertos y 340 heridos. Llamamos a los soldados a no dejarse utilizar más como carne de cañón defendiendo unos intereses que no son los suyos sino los de una oligarquía podrida y criminal, insolidaria, que muy poco hace por ellos si caen prisioneros o resultan mutilados. Estamos seguros que sus familiares también quisieran gritarle al gobierno, con el profesor Moncayo, que sus hijos no fueron paridos para la guerra de la oligarquía.
Para lograr el propósito de Colombia Nueva es necesario reorganizar el Estado sobre la base de la soberanía del pueblo, tal como lo concibió el Libertador en Angostura. A las tres ramas del poder público debemos agregarles los poderes moral y electoral, instituyendo la revocatoria del mandato en todas las instancias de elección popular. No más copias de leyes extranjeras para resolver nuestros asuntos internos. No más sistema penal acusatorio. Requerimos un nuevo gobierno que castigue ejemplarmente la corrupción y cierre espacios a la impunidad; que proscriba la política neoliberal causante de nuestras desgracias económicas y sociales. El país y el gobierno que soñamos deben asegurar el control de las ramas estratégicas, estimular la producción en sus diversas modalidades, hacer respetar nuestra soberanía sobre los recursos naturales. Hacer realidad la educación gratuita en todos los niveles, llevar justicia al campo con una verdadera reforma agraria que genere empleo y soberanía alimentaria, y sembrar la infraestructura del progreso nacional. Los contratos con las trasnacionales que sean lesivos para Colombia deben ser revisados, así como los pactos militares, los tratados y convenios que mancillen nuestra soberanía, anulados. En este mismo sentido el país no tiene por qué pagar la deuda externa en aquellos préstamos viciados de dolo en cualquiera de sus fases. Solución no militar ni represiva al problema social de la narco producción. Nuestra política internacional debe reorientarse hacia la integración solidaria de los pueblos de Nuestra América en la Patria Grande bolivariana, y el Socialismo.
La etapa definitiva de la lucha por la paz ha comenzado. El pueblo colombiano no puede aflojar hasta no ver concretado este derecho.
¡Con Bolívar, con Manuel, con el pueblo, al poder! Manuel vive en la lucha del pueblo colombiano.
Hemos jurado vencer, y venceremos.
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP Montañas de Colombia, mayo de 2009
http://afpnoticias.blogspot.com/
A LAS COMUNIDADES INDIGENAS DEL CAUCA
Reciban un cordial saludo que por su intermedio quisiéramos extender a todas las comunidades indígenas del Cauca.
Nada fácil ha sido la lucha de los sectores populares que conformamos Colombia, reivindicando derechos, buscando justicia, igualdad de posibilidades, bienestar general y sobre todo la dignidad que desde hace más de 500 años nos han conculcado sucesivamente los imperios de España, Inglaterra y Estados Unidos así como también los nacionales dueños del gran capital y sus socios, los insaciables latifundistas.
Cabe recordar hoy, cómo, en el departamento del Cauca durante la segunda mitad del siglo pasado, se libraron duras e intensas batallas de recuperación de tierras usurpadas por la aristocracia valle caucana a las comunidades indígenas de esta parte del país, luchas que contaron, como siempre, con la plena e incondicional solidaridad de las FARC - EP y con nuestra participación activa, una y otra nacidas de una concepción revolucionaria de la sociedad y expresamente señaladas en los documentos fundacionales farianos que nos convocan a luchar sin desmayo por la devolución a las comunidades indígenas de las tierras que les han sido arrebatadas. Somos pues, parte integral de esta lucha.
Relacionamos aquellos momentos de la historia reciente, no solo porque sintetizan la teoría y la práctica de las FARC - EP alrededor de las tierras comunitarias, sino también porque evidencian nuestro permanente compromiso y positiva disposición en beneficio de la causa indígena, al punto que hoy en día, varios frentes e innumerables unidades guerrilleras están conformadas mayoritariamente por combatientes provenientes de diferentes etnias, continuadores de la epopeya libertaria de importantes héroes indígenas de la historia nacional.
Un proceso de consolidación de Colombia, como nación, desata dinámicas no exentas de generarnos dificultades muy puntuales y desencuentros en algunas zonas, originadas en la enorme complejidad del conflicto colombiano.
Han transcurrido 22 años desde la firma de acuerdos entre la dirigencia indígena y el Estado Mayor Central de las FARC - EP en los cuales los jefes de la insurgencia hicimos " un llamamiento a los frentes que operan en zonas de población indígena, a recoger en su actividad el espíritu y la letra del SEXTO PUNTO del PROGRAMA AGRARIO DE LOS GUERRILLEROS que exige el respeto a la organización autónoma de las comunidades indígenas, a sus cabildos, su vida, su cultura, su lengua propia y su organización interna ", llamado que hoy reafirmamos y reiteramos públicamente.
Pero, vale señalar que desde entonces, la confrontación fratricida en Colombia, antes que amainar se intensificó y que a pesar de nuestra manifiesta disposición por lograr acuerdos conducentes a la convivencia democrática y a la paz, los distintos presidentes no solo incrementaron la estrategia neoliberal de nefastas consecuencias sociales sobre la mayoría de la población sino que acentuaron la violencia fortaleciendo la maquinaria de guerra y su paramilitarizada concepción de la seguridad nacional.
Los "diálogos de paz" con la insurgencia revolucionaria efectuados durante ese tiempo, solo buscaron nuestra capitulación o, como lo reconoció públicamente el presidente Pastrana, "ganar tiempo para fortalecer la fuerza pública estatal" multiplicando su capacidad de agresión y redoblando esfuerzos por comprometer a la población civil en el conflicto sin tener jamás la decisión política de poner fin a confrontación.
Tal estrategia oficial sumó nuevas dificultades a la crítica situación de los sectores populares en todo el territorio nacional.
Todo ello a pesar que las comunidades indígenas, las minorías étnicas, los pobres, el campesinado, los trabajadores, las FARC, es decir el pueblo colombiano, los sectores excluidos y perseguidos secularmente, anhelamos la paz con intensidad, la hemos reclamado, guerreado, una paz entendida no solo como la ausencia de confrontación militar sino también de convivencia con justicia social, democracia, progreso, soberanía y , como bien lo señalan ustedes, de vida buena en armonía con la naturaleza.
Esa es nuestra razón de ser y nuestra lucha, que la necesitamos convocante, confluyente y unitaria como condición de victoria lo que nos permite compartir la sabia conclusión del Primer Congreso Indígena y Popular de Cauca y Valle del Cauca de septiembre del 2004 que señaló: "Esta vez salimos a convocar pueblos, organizaciones y procesos populares. Marchamos para expresar nuestro compromiso de unirnos y trabajar tejiendo la solidaridad recíproca que hace falta para defender la vida. Esta vez sabemos que solos no podemos y que nos necesitamos mutuamente para entender, para resistir y para crear un país y un mundo posible y necesario".
En las innumerables ocasiones en que localmente los mandos farianos han tenido la invaluable experiencia de intercambiar con las autoridades indígenas del Cauca, sobre nuestras respectivas cosmogonías, hemos expresado identidad con la esencia de principios como Territorio, Unidad, Cultura, Autonomía, Resistencia, Justicia y Moral que los participantes indígenas nos han expuesto con generosidad. Esa misma armonía con nuestra visión del mundo nos ha facilitado buscar la solución a muchas de las dificultades concretas, cuando en la cotidianidad de la lucha, nos las hemos tropezado.
Debemos de proseguir esos intercambios con la mayor frecuencia que nos sea posible, dadas las circunstancias, para lo cual tenemos la mejor disposición. Cada diálogo, cada acercamiento, cada razonamiento que realicemos conjuntamente allanará senderos civilizados para superar la dificultad.
Millones de quienes conformamos los sectores sociales de Colombia agredidos por las arrogancias del poder, explotados de mil formas, violentados por hacendados, terratenientes y poderosos, tenemos la certeza que solo la confluencia unitaria y popular hará posible una Nueva Patria, donde quepamos todos, en democracia y con pleno respeto.
Los grandes abismos e injusticias que padecemos los de abajo, los explotados, las etnias, los despojados y desplazados solo podremos superarlas construyendo un nuevo régimen político que represente genuinamente los intereses populares colombianos, lo que nos reclama prevalencia férrea de los elementos unitarios y discusión fraternal de cualquier diferencia. Es la esencia de la reflexión que queremos compartir con ustedes en esta ocasión.
Les agradecemos su atención,
Por el secretariado del EMC de las FARC - EP,
Compatriota,
Alfonso Cano.
NUEVA ENTREGA UNILATERAL
Resaltamos el creciente respaldo nacional e internacional a "Colombianas y Colombianos por la paz" en su esfuerzo convergente por lograr un acuerdo humanitario que libere los prisioneros de guerra de las dos partes y ensanche espacios hacia la solución política del conflicto, propósito que comparten cada vez más colombianos, como el manifestado por la Conferencia Episcopal, que con motivo de la semana santa, clamó por la reconciliación entre los colombianos así como el esfuerzo despojado de odios del profesor Moncayo en procura de un referendo nacional por el acuerdo humanitario.
El realismo de todos ellos contrasta con el llamamiento presidencial de un cese de fuego unilateral por parte de la guerrilla, mientras militares y paramilitares continúan su ofensiva a lo largo y ancho del territorio nacional.
Iniciar la búsqueda de un proceso serio que encuentre los caminos de los acuerdos, la reconciliación, la convivencia y la democracia significa entender que todos debemos aportar, principalmente el Estado como responsable fundamental del conflicto y que la bilateralidad es indispensable como regla de oro y cimiento de confianza que construye bases sólidas para avanzar.
Por ello, hemos planteado la concreción de un acuerdo humanitario generador de hechos tangibles por las dos partes, que abone pasos subsiguientes hacia la superación definitiva de la confrontación.
Ante la reiterada solicitud de la senadora Piedad Córdoba, de colombianas y colombianos por la paz, del profesor Moncayo y de los presidente Rafael Correa y Hugo Chávez anunciamos nuestra decisión de liberar unilateralmente al cabo Pablo Emilio Moncayo y entregarlo personalmente a una comisión encabezada por la senadora Córdoba y el profesor Moncayo una vez se organicen los mecanismo que garanticen la seguridad de la operación.
Así evidenciamos una vez más nuestra decisión irreversible de alcanzar el Acuerdo Humanitario sin más dilación y sembrar con certezas los caminos que lleven a la solución política del conflicto.
Secretariado del EMC
FARC - EP
Montañas de Colombia, abril 16 de 2009
HOMBRES Y MUJERES, LAS IDEAS PERDURAN. GLORIA ETERNA A LA MEMORIA DE RAÚL E IVÁN.


El primero de marzo de 2008, en una operación conjunta del ejército colombiano y fuerzas de seguridad norteamericanas, violando en forma descarada la soberanía de la hermana república del Ecuador, dirigidas y orientadas desde las bases gringas de Tres Esquinas en el Caquetá, y Manta en el Ecuador, murió nuestro comandante Raúl Reyes cuando dedicaba todos sus esfuerzos para desbrozar los caminos que nos permitieran confluir con todos aquellos, que al igual que nosotros, sueñan con una Colombia en Paz con Justicia Social, Dignidad y Soberanía.
Un golpe sensible para nuestra organización. Pero mucho más, fue una puñalada trapera a la posibilidad real de conquistar la paz en Colombia. Lo que hasta ese momento se había forjado fue destruido de un solo tajo. Raúl, digno representante de la clase obrera colombiana, venía concertando contactos con voceros de la sociedad colombiana y de la comunidad internacional en aras de impulsar y hacer realidad el Acuerdo Humanitario y sentar las bases para iniciar la búsqueda de la salida política al conflicto colombiano. Raúl fue un fiel intérprete de la vocación de paz de las FARC-EP, en función de lo cual no escatimo esfuerzo ni sacrificio hasta llegar a ofrendar su vida.
No satisfechos, los enemigos de la paz encabezados por Álvaro Uribe, tomando como base documentos incautados realizaron un burdo montaje contra personalidades de Colombia y el exterior con el único propósito de taponar hasta el más mínimo resquicio que nos permitiera seguir avanzando en la construcción de soluciones distintas a la guerra.
Olvidaron que la esencia de la FARC-EP y sus razón de ser es la Paz, entendida como la reconciliación y la reconstrucción de nuestra Patria sobre la base de parámetros nuevos que garanticen la repartición equitativa de la riqueza que produce nuestro laborioso pueblo, que erradique la miseria, que garantice la participación de todos en las grandes decisiones, en resumen, que priorice al ser humano y su entorno. De ahí que hemos seguido reconstruyendo esos senderos por encima de la adversidad y enfrentando la mayor ofensiva mediática y militar que organización alguna haya sufrido en América Latina. Muestra fehaciente son las liberaciones unilaterales de prisioneros de los últimos días.
Siete días después muere nuestro querido comandante Iván Ríos, asesinado de forma aleve y traicionera. Crimen que pasará a la historia universal de la infamia. Toda la orgia mediática y las declaraciones de los personeros del régimen que se generaron alrededor de esta felonía, pusieron de presente una vez más su catadura fascista y los valores morales y éticos que los identifica.
Con la muerte de Iván perdió Colombia otro adalid de la Paz. Nunca olvidaremos su trabajo diligente y constante en aras de construir consenso, su jovialidad, optimismo y la profunda confianza en el proyecto fariano.
Desde estas trincheras que durante años compartimos con Raúl e Iván, a un año de su desaparición física, podemos decirles que otros han ocupado sus puestos y hemos redoblado esfuerzos en aras de hacer realidad la construcción de la Patria Grande y el Socialismo, garantía para que haya Paz en Colombia.
Gloria eterna a la memoria de Raúl e Iván.
Montañas de Colombia, Marzo 1 de 2009
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
DETRAS DE LAS BARRAS DE ACERO

Luchar por vivir, por transformar un país, el estado fascista (burguesía, mafia y paramilitares) los ha condenado a permanecer atados de pies y manos, en espacios con barras y muros de concreto. Son hombres y mujeres que creen en las transformaciones sociales, en la dignidad de los pueblos, en la esperanza de un mundo con oportunidades para el pueblo.
Sabemos de antemano que el trato que reciben es completamente diferente al de presos civiles o sus compinches paramilitares. No obstante, la fortaleza de su espíritu combativo y su compromiso revolucionario, les da la energía y fuerzas para seguir siendo subversivos para no querer la versión capitalista, individualista y consumista que enceguece y mata el papel de hombre, “el ser social”, como revolucionarios.
Estos hijos de Bolívar son atropellados de diversas formas: allanamientos nocturnos sin ninguna explicación, visitas familiares solamente cada mes o más, les niegan la llamada hora del sol y las llamadas telefónicas, no les entregan los útiles de aseo, intimidación física o verbal, les cortan los servicios de agua y luz, etc. De igual forma sus procesos judiciales son dilatados y los radican en otras ciudades donde el sindicado no se encuentra y como las diligencias son con la presencia del sindicado dilata aún más los procesos, son acusados de rebelión, terrorismo, homicidio, secuestro… pero hasta la fecha ni siquiera se les ha culminado la etapa de juicio.
El estado obstaculiza la justicia gracias a sus perros falderos (INPEC, Policía, Fiscalía y Jueces) ya que estos son siervos de la burguesía, unos menos estudiosos se venden por trozos de alimento y por poder endeudarse para comprar una casa de interés social, los otros más capacitados son asalariados pequeños burgueses que solamente se motivan por vivir con un sueldo e ingresar a un club y comer en banquetes, los dos consiguen estos “beneficios” vendiendo la vida de un revolucionario (de un pueblo) y prostituyendo la verdad y la justicia.
Con todos estos obstáculos, los prisioneros de guerra y políticos siguen a la espera del intercambio de prisioneros y a la solución política del conflicto que vive Colombia, ven con recelo, las actitudes sospechosas de la mafia – burguesía aferrada en el poder, oyen y sienten el clamor del pueblo por construir un mundo sin desigualdades sociales y aferrados a sus libros y su voz le gritan al mundo el sueño de construir una democracia socialista, la Nueva Colombia.
No obstante, los presos políticos y de guerra, no están arrodillados, con la dignidad y valentía que siempre se les caracteriza, y los sueños de continuar el legado de Bolívar y Marulanda, no se venderán, no están dispuestos a traicionar al pueblo. Buscarán mil formas para salir de las cárceles y una vez afuera se unirán al pueblo para alzarse en armas y aniquilar totalmente el estado fascista.
FRENTE JACOBO ARENAS
BLOQUE IVÁN RÍOS
FARC - EP
JURAMOS VENCER Y VENCEREMOS!!!
MENSAJE AL CONGRESO DEL POLO DEMOCRÁTICO
Presidente Polo Democrático Alternativo.
Respetado doctor:
Reciba un cordial saludo que extendemos a los participantes del próximo Congreso del PDA, cuyas conclusiones serán trascendentes para el futuro de nuestro país.
Las pretensiones reeleccionistas y la continuidad de la estrategia de seguridad uribista sostenida en la vieja concepción del enemigo interno, son el gran obstáculo para la convivencia democrática de la familia colombiana.
Todos sabemos que tal estrategia busca imponer la disciplina del gran capital en detrimento de la soberanía, los derechos humanos, el libre ejercicio de la política y de las condiciones sociales de las mayorías.
Terminar el conflicto y superar el horror de la actual confrontación fratricida en Colombia, pasa, ineludiblemente, por acuerdos políticos que abran las puertas a un nuevo régimen con capacidad de cimentar la paz democrática.
Estamos convencidos que un camino así, solo puede ser construido con el esfuerzo convergente de todos los amigos de la verdadera democracia, los cambios progresistas y la justicia social.
Muchos éxitos,
Compatriotas,
Secretariado del EMC - FARC – EP
Montañas de Colombia, febrero 21 de 2009
Comunicado de la Columna Mariscal Antonio José de Sucre, de las FARC-EP
.1- Que el día 6 de Febrero del 2009 en el sitio Rio Bravo, municipio de Barbacoas Nariño, nuestras unidades guerrilleras detuvieron a 8 personas que recogían, por grupos, información sobre nosotros para luego llevarla a las patrullas militares que desarrollan operaciones en la zona.
.2- Estos señores realizaban exploraciones, ubicaban a la guerrilla y luego iban las patrullas del ejército para golpearnos. Individual y luego en colectivo, todos ocho confesaron que desde hacía dos años trabajaban con el ejército en esa labor.
.3- Ante la presión del operativo, su responsabilidad en la muerte de numerosos guerrilleros y su innegable participación activa que los implica en el conflicto, fueron ejecutados.
.4- Denunciamos la estrategia del gobierno y sus fuerzas represivas de involucrar a sectores de la población civil al conflicto armado y el trabajo militar a través de las recompensas, conformación de redes de informantes, familias en acción y demás ramificaciones de la política de guerra que practica el gobierno de Colombia donde coloca como escudo a los civiles y luego esconde la mano.
.5- Denunciamos el abuso que viene cometiendo el ejército en los operativos militares en donde han violado mujeres, han robado, maltratado a todo aquel que no sirva de guía o informante y también la práctica del sembrado de minas para obstaculizar la guerrilla con resultados muy negativos para los civiles.
.6- Esta acción nuestra no fue contra indígenas, fue contra personas que independiente de su raza, religión, etnia, condición social, etc, aceptaron dinero y se pusieron al servicio del ejército en un área que es objeto de un operativo militar.
.7- Invitamos a los dirigentes indígenas a no permitir que desde la gobernación o desde Bogotá los manipulen. Ellos saben del respeto nuestro por la comunidad civil. Los invitamos a no ser parte de la política del señor Uribe Vélez, pues aquellos que nunca han visto por estas comunidades indígenas y los han metido a la guerra, no pueden ser sus defensores, ¡Son sus verdugos!.
Columna Antonio José de Sucre - FARC-EP
Montañas de Colombia, Febrero 11 del 2009
SALUDO DE LAS FARC EP AL PUEBLO COLOMBIANO:

Culmina otro año vergonzoso para los colombianos caracterizado como nunca por una sucesión de crímenes, corrupción y gravísimos escándalos en las más altas esferas del poder. Un año que será recordado por la infame cadena de asesinatos, violencia y terror cometidos por la Fuerza Pública contra nuestro pueblo, lo que ratifica una verdad que hemos gritado ante el mundo entero desde hace más de 40 años: en Colombia hay un régimen de Terrorismo de Estado.
No obstante, este 2008 también será recordado como el año en que se fue descorriendo el velo del inmenso y engañoso fraude que han significado los 6 años del gobierno fascista encabezado por el dictador Álvaro Uribe Vélez. Porque fue un fraude su reelección alcanzada con engaños, sobornos, truculencias y traiciones; fue un fraude su promesa de acabar con el paramilitarismo, que, por el contrario, creció y mostró que sus tentáculos y ramificaciones llegaron a dominar no solo organismos de inteligencia como el DAS, sino que alcanzaron la propia casa de Nariño; fue un fraude su política de acabar con la corrupción y la politiquería pues no conoce la historia de Colombia administración más corrupta que la actual. Pasarán los años y este Congreso será recordado en la posteridad como un parlamento, (con honrosas excepciones de la oposición) plagado de delincuentes confesos, mafiosos, componederos y paramilitares con las manos tintas en sangre de compatriotas.
Fue un fraude su política anti drogas, pues en estos años aumentó la producción de cocaína y se develó con meridiana claridad que los paramilitares son una mafia del narcotráfico nunca combatida por las Fuerzas Militares, que contaron y cuentan con la protección oficial y que en nefanda alianza asesinaron sin compasión a millares de inocentes en campos y poblados.
Fue un fraude su proclamada victoria contra la insurgencia. Las abultadas cifras de muertos engañosamente presentadas a la opinión como pruebas de los pretendidos triunfos contra la guerrilla alcanzados por sus falsos “héroes,” devinieron de la horrenda masacre de miles de humildes compatriotas, asesinados en un festín de muerte, llegando al extremo de legalizar cadáveres y crear carteles para cobrar recompensas por ellos, o, en su degradación moral, utilizarlos para obtener un permiso o una licencia de vacaciones.
Tras la hipócrita denominación de “falsos positivos” lo que se esconde no es más que un nauseabundo y espantoso crimen de lesa humanidad contra los colombianos que apenas da una idea de la honda dimensión de un genocidio ejecutado sistemáticamente durante décadas por la Fuerza Pública contra nuestro pueblo y que reclama no destituciones compensadas con embajadas, sino condenas penales ejemplarizantes.
Proponer, como lo hizo Uribe, que en las unidades militares se reciban las denuncias sobre violación de los DD. HH. es como si Hitler le hubiera pedido a las SS que recibieran las quejas de los abusos cometidos por la Gestapo.
Esta engañosa salida no es más que otra estafa al dolor de miles de colombianos que claman por conocer la verdad sobre la suerte corrida por sus familiares asesinados a manos de las fuerzas militares del régimen. Lo que el gobierno pretende es eludir la cuestión fundamental de todo este drama y no responder qué pasó realmente con el asesinato de miles de nuestros compatriotas, ni por qué fueron retirados 27 altos mandos militares incluidos varios Generales a tiempo que otros renunciaron incluyendo al comandante del ejército.
El qué, el cómo, el cuándo y el por qué de toda esta tragedia, son preguntas que aún están sin respuesta.
No puede ser casual ni coyuntural una crisis que se repite cíclicamente y por años. Estamos ante la evidencia de un hecho denunciado y negado mil veces. Escándalos que se tapan con otros escándalos producto de crímenes y de masacres. Mapiripán, La Rochela, el Aro, San José de Apartadó, Urabá, El Naya, Jamundí, Guaitarilla, Cajamarca son nombres ligados ya por la memoria colectiva a otras tantas tragedias y a los nombres de Generales como Rito Alejo del Río, Uscátegui, Manosalva, Montoya, Yanine, Iván Ramírez, Bedoya Pizarro, Mora Rangel, Ospina y al mismo presidente Uribe
El velo de las mentiras se está corriendo y más temprano que tarde brillará la verdad plena, para bien de la patria.
Es la concepción mafiosa de la Seguridad Nacional y del Estado, la que está en entredicho. Es la legitimidad de unas fuerzas militares, que reclaman el monopolio de las armas de la República y se valen de ellas para mancillarlas y para asesinara su propio pueblo, lo que está en juego.
Es la propia legitimidad del Estado la que está cuestionada porque detrás de la mentirosa retórica de la mal llamada “Seguridad Democrática” lo que se esconde es la guerra sucia contra el pueblo: El Terrorismo del Estado.
Está comprobado que las fuerzas militares actuando conjuntamente con los paramilitares han desplazado a más de 4 millones de personas, desaparecido a más de 25 mil compatriotas lanzando sus cuerpos a los ríos convirtiendo a estos en cementerios sin tumbas, o en ocasiones arrojando vivas a sus víctimas a las fauces de cebados cocodrilos, como solían hacerlo en la hacienda de Miky Ramírez en Bolívar y en La Hacienda " Villa Sandra ", en Puerto Asís (Putumayo). En los últimos 5 años, han asesinado a más de1. 800 indígenas y 2. 570 sindicalistas.
Las confesiones de los jefes paramilitares sobre sus espeluznantes matanzas, de sus estrechas relaciones y su financiamiento por parte de empresas nacionales y multinacionales sorprendieron al país nacional, pero no al establecimiento. Empresas como Postobón, Bavaria, Coca cola, Carbones del Caribe, Brasilia, Copetran, Vikingos, Palmicultores del Magdalena, Cafeteros de la Sierra Nevada, Carboneras del Cesar, ECOPETROL, Prodeco, Pizano, Maderas del Darién; Maderas de la Cuenca del Río Truandó, Transportadores de Carbón, Del Monte, Bancol, Drumond, Hyundai, Comcel, Club Vacacional Mendihuaca, Caribbe And Resort, algunos contratistas de gases del Caribe, Chiquita Brands (le regaló 3. 000 fusiles a los paramilitares) , Dole, Proban, Uniban y Sociedad Emilia Hazbun y Cía., han utilizado al paramilitarismo para imponer relaciones laborales precapitalistas y en otros casos, para realizar sus grandes proyectos arrasando por completo con pueblos de pobres y de indígenas como sucedió en la Sierra Nevada de Santa Marta para la construcción de la represa sobre el río Bessote o la represa de Urrá, en Córdoba, donde sin contemplación desalojaron a todos los Emberá Katíos; y en Urabá, para el desarrollo de los proyectos de palma africana y banano, donde el mismo paramilitar H. H. reconoció sin rubor, haber asesinado a más de 3. 000 personas.
El monstruo de la narcoparapolítica se tomó a Colombia y compromete a toda la cúpula del Estado, empezando por el propio Uribe cabecilla principal del paramilitarismo, al vicepresidente Francisco Santos inspirador del “Bloque Capital”, a la comandancia del ejército y de la policía (los Montoyas, los Padillas y los Naranjos), al Ministro de Defensa Juan Manuel Santos (que conspiró con Carlos Castaño), al ex jefe del DAS Jorge Noguera y a más del 35 por ciento del Congreso.
Este régimen terrorista del gran capital y del latifundio genera una profunda corrupción. Nunca antes las instituciones se habían enlodado tanto por descender tan bajo, ni tampoco la delincuencia organizada había subido tan alto, al punto, que la augusta Casa de Nariño conocida históricamente como residencia presidencial y sede del gobierno de turno, ha sido convertida por el presidente Uribe en algo así como el " basurero de Doña Juana ", de cuyo fondo emanan tóxicos y pestilencias que a diario envenenan el organismo de la nación y contaminan el ambiente más allá de las frontera patrias.
Porque todo en este gobierno hiede como el inmoral caso de la Yidis política, que estremeció al país cuando se conoció que la aprobación de la primera reelección en el Congreso, fue producto del pago en prebendas a Yidis Medina y Teodolindo Avendaño por parte de los Ministros de la Protección Social e Interior, Diego Palacios Betancourt y Sabas Pretelt respectivamente, y que hoy se repite agigantada, la inmoralidad que pretende una repudiable segunda reelección de Uribe, sostenida sobre trampas, narco dineros, sobornos y engañosa la población.
El derrumbe de las pirámides, de las que hace parte la familia presidencial y cuyos costos tratan de descargar sobre los hombros de la gente humilde, es otra muestra del engaño, la corrupción y las componendas de la narcotizada clase política colombiana.
Todo esto acontece en medio de una crítica situación social deteriorada al extremo por la reforma laboral uribista que cercenó las conquistas obtenidas por los trabajadores tras años de intensas luchas y que generalizó el esclavista sistema de las cooperativas de empleo para explotar más a los obreros y empleados, situación afectada también porque una buena cantidad de hospitales han sido cerrados, muchas universidades públicas están sin presupuesto y otras paramilitarizadas, las empresas estatales más rentables fueron entregadas a precio de ganga al capital trasnacional (sobre todo gringo y español), el desempleo sigue su línea ascendente, los salarios son bajos y la de pauperización permanente, el déficit de vivienda aumenta, la cobertura social del sistema de salud es absolutamente precaria, las insuficiencias educativas son crecientes, gran porcentaje de los municipios del país carecen de agua potable, el arrasamiento del equilibrio ecológico presagia catástrofes, los damnificados de la violencia se sumen en el olvido oficial, se mantiene la desnutrición secular de franjas importantes de la niñez colombiana, todo esto como manifestaciones de la política de un estado y de una oligarquía voraz, que solo piensa en su chequera y que como si fuera poco pretende comprometer al país en un oneroso e inaceptable tratado comercial (TLC) con los Estados Unidos.
Y mientras campea esa miseria social, el gobierno colombiano gasta anualmente 22. 21 billones de pesos, un 6, 5 por ciento del producto interno bruto (PIB) que asciende a 351, 2 billones de pesos. Si el estado destinara a educación y salud el total del gasto militar, con ese dinero podrían construirse 3. 666 escuelas y 220 hospitales de tercer y cuarto nivel. Pero no, todas las llaves que puedan conducir al mejor estar del pueblo están cerradas, el único grifo que dejan abierto para que el pueblo lo utilice hasta saciarse, es el de la muerte.
A tal despilfarro militar se suman los cerca de 10 mil millones de dólares gastados por el gobierno de los Estados Unidos durante los últimos 6 años en su guerra contra el pueblo colombiano a través del imperial, inútil y fracasado Plan Colombia porque la verdad es que nuestra soberanía está completamente deshilachada ya que la injerencia norteamericana es cada vez más grande y mayor la sumisión de Uribe, a quien el imperio le designó en Latinoamérica el mismo papel de Caín que juega Israel en el Medio Oriente. Por ello conspira y provoca buscando desestabilizar los gobiernos de Chávez y Correa.
Vale recordar que el capitalismo mundial vive su peor crisis en muchos años y que los efectos del colapso neoliberal y del Capitalismo Salvaje atropellan a millones de seres humanos y al mundo sin que el sistema vislumbre en su horizonte ninguna perspectiva para superarlo, aunque en los Estados Unidos hayan elegido como presidente a Barack Obama, quien a pesar de las expectativas que ha generado, difícilmente podrá colmar las esperanzas que muchos han depositado en él.
Solo la iniciativa creadora de los pueblos y sus luchas pueden corregir el rumbo del actual caos y el socialismo se yergue otra vez, como el único que puede humanizar el planeta y enrumbara la sociedad por caminos de paz, igualdad, justicia, desarrollo, bienestar y felicidad social. Es la enseñanza que surge de los procesos en marcha bajo el influjo actuante de las mayorías, en el viejo mundo, en nuestra América y en el Caribe.
En este gran contexto nacional y mundial germinan fundadas razones para el optimismo. Se levantan con inagotable fuerza, grandes manifestaciones sociales de campesinos, trabajadores, indígenas, estudiantes, del movimiento popular y de las fuerzas democráticas como esa formidable corriente de opinión que constituyen los “colombianos por la paz”, a todos ellos desde aquí, nuestro saludo combativo colmado del irrevocable compromiso por la solución política, hacia una verdadera paz con justicia social.
En esta gesta heroica, los mandos y combatientes de las FARC EP estaremos, como desde Marquetalia, acompañando al pueblo en sus más altos empeños hasta alcanzar la Nueva Colombia porque los farianos nos nutrimos e inspiramos de las invencibles luchas de nuestro pueblo, de las certezas que nos han acompañado durante 44 años de lucha revolucionaria, del ejemplo y sacrificio de Raúl, Iván, Felipe, Camilo, Dago y tantos otros caídos y especialmente del ejemplo y enseñanzas del invencible y legendario conductor de guerrillas, comandante en jefe, Manuel Marulanda Vélez.
Saludamos y les manifestamos nuestra solidaridad militante en las cárceles del régimen a los guerrilleros y a todos los presos políticos, a Sonia, Simón e Iván Vargas, a todos les reiteramos que no cejaremos la lucha por cristalizar un Acuerdo Humanitario.
Saludamos a los guerrilleros y guerrilleras de las FARC EP, a las Milicias Bolivarianas, Partido Clandestino, Movimiento Bolivariano, otras organizaciones Revolucionarias, organizaciones de Masas, Fuerzas Democráticas, a nuestros simpatizantes y amigos los alentamos a redoblar esfuerzos. Los colombianos no podemos tener como destino las actuales desgracias, porque el futuro nos pertenece, es que debemos labrarlo desde siempre y eso solo será posible mediante la unidad y la convergencia del esfuerzo colectivo.
Al pueblo colombiano le proponemos trabajar por un nuevo gobierno, patriótico, democrático, Bolivariano con rumbo al socialismo, que desarrolle la plataforma bolivariana, trabaje por una Constituyente que sea respetada en sus decisiones, representativa de todos los sectores de muestra nacionalidad, que aborde los temas vedados a la Constituyente de 1991 y así cimentar sobre sus bases la paz democrática que anhelamos la enorme mayoría de los colombianos.
En Bolívar Nos Encontramos Todos!
Honor Y Gloria A Nuestros Combatientes Caídos!
Hasta la Victoria Siempre!
Hemos Jurado Vencer y Venceremos!
Secretariado del Estado Mayor Central FARC EP
Montañas de Colombia, Diciembre 22 del 2008
Carta abierta de los Presos Políticos y Prisioneros de Guerra
Senadora Piedad Córdoba.
Asociación “Colombianos por la Paz”
Nuestro cálido saludo Bolivariano. Somos prisioneros de guerra confinados en la cárcel del régimen narco-terrorista de Uribe Vélez, por el “delito atroz” de luchar por “La Nueva Colombia, La Patria Grande y el Socialismo.
”Senadora, es usted sinónimo de dignidad, de pueblo, de soberanía. Y es ahí donde confluimos usted, bolívar, nosotros, personalidades e intelectuales, movimientos sociales, partidos políticos y millones de colombianos que hemos dicho basta ya de explotación, de corrupción, de entrega de la soberanía, de terrorismo de estado… Cada quien desde su escenario. El suyo, el parlamento, la universidad, la plaza pública, foros nacionales e internacionales; y porqué no, los medios de comunicación.
Escenarios vedados al pueblo, y que usted con verraquera y grandeza de patria aprovecha para confrontar al régimen fascista, llamando a subvertir y a levantarse contra el terrorismo de estado.Usted y nosotros somos conscientes de la existencia de un conflicto social y armado, que tiene sus raíces en las profundas desigualdades económicas y que las clases dominantes han tratado de resolver por la fuerza. Estamos de acuerdo en que la solución al conflicto es política, para poder así, por medio del diálogo fraterno y la Reconciliación Nacional construir la Patria que deseamos en paz y con justicia social, y no seguir transitando por el despeñadero de la guerra civil. En esta confrontación que ya alcanza 5 décadas, se han sacrificado varias generaciones de jóvenes. El costo ha sido alto en miles de muertos, desaparecidos, exiliados, encarcelados, desplazados. Y ya, en la primera década del siglo XXI no podemos seguir siendo un pueblo de bárbaros llenos de anacronismos; es responsabilidad nuestra el construir un mejor futuro para las próximas generaciones y decir con Salvador Allende: “Se abrirán las alamedas por donde marchará el hombre nuevo.”Consideramos que el elemento fundamental del diálogo político conducente a la apertura y ampliación del espacio democrático, lo constituye la liberación de los prisioneros de guerra mediante un acuerdo e intercambio humanitario.Somos conscientes de que las condiciones de los retenidos en las selvas por nuestra organización no son las mejores, pues está siempre el imprevisto de un asalto, un bombardeo del ejército oficial o un irresponsable “cerco humanitario”; lo cual es duro para los llamados “políticos” expuestos también a enfermedades tropicales y a vivir en un medio no tan cómodo como sus apartamentos y oficinas, desde las cuales decretaban la guerra y cargaban al pueblo con leyes onerosas. Diferente es la situación de policías y soldados profesionales, quienes conscientemente optaron por empuñar las armas contra el pueblo, actuando como mercenarios de un sistema injusto. Ellos sabían del riesgo que corrían y fueron derrotados en el campo de batalla.
Afortunadamente están en manos de un ejército revolucionario con un profundo espíritu humanista, que les ha dado un trato digno no obstante las condiciones adversas, así por complacencia y amedrentamiento de sus jefes cuando sean liberados despotriquen contra la guerrilla.
Pero en el caso nuestro estamos en las entrañas del monstruo, que utiliza la “justicia” como revancha y la cárcel como castigo para hacernos pagar el precio de levantarnos contra la ignominia.
Ante la opinión pública han hecho parecer como si el único drama dantesco fuera el de los retenidos por la guerrilla. Tinta, papel y babas han sobrado para investirlos de héroes y convertir su situación en un medio de propaganda negra contra la insurgencia, encubriendo de paso la criminalidad del gobierno, que aliado con el paramilitarismo ha anegado en sangre la geografía nacional. Los medios de comunicación se obstinan en hacer creer al pueblo Colombiano que en el conflicto sólo existen víctimas de un sólo lado. Las víctimas del terrorismo de estado no existen en sus reportajes, ni es mencionadas nunca, por ejemplo, la situación de las mujeres y madres de familia que han decidido luchar por un futuro mejor para sus hijos y que en estos momentos se encuentran detenidas en las fosas de muerte que son las cárceles colombianas. Ellos tampoco ven ni muestran nunca los hijos de las guerrilleras farianas que se encuentran en manos del estado, niños que han nacido y crecido en cautiverio y que les toca llevar el estigma de la prisión desde su niñez, sólo por causa de la condición digna que ostentan sus madres de ser verdaderas revolucionarias.
Toda la propaganda mediática de la que se ocupan las cadenas noticiosas afectas al dictador, trasnochando analistas políticos del corte del “cerebro gris” de la “casa de Nari”, y politicastros del furibismo, son sólo una cara de la moneda, que oculta la situación de los presos políticos, prisioneros de guerra y presos de conciencia que ha producido la aplicación de la política de seguridad democrática, basada en falsos positivos, detenciones masivas, y montajes de los organismos de seguridad del estado, infiltrados por el paramilitarismo y asociados a sapos y delatores que buscan beneficios económicos y jurídicos, amparados en el corrompido sistema de recompensas y la política de desmovilización y reinserción.A nosotros se nos da un trato diferencial. A los parapolíticos y paramilitares se les conceden prebendas y comodidades; pabellones especiales con celular y computador, con visitas de hasta tres veces a la semana. Nosotros, por el contrario, somos aislados del entorno social y familiar, enviados a cárceles alejadas en la geografía nacional con temperaturas extremas, donde nuestras familias de bajos recursos económicos no pueden visitarnos. Con regímenes especiales: visitas conyugales cada 45 días por 40 minutos; visitas de sólo medio día quincenales, hacen recordar las penas de destierro prohibidas por la constitución. Los pabellones de presos políticos, en una medida que atenta contra nuestra integridad personal, están siendo eliminados, obligándonos de esta manera a convivir con la delincuencia común y los paramilitares, violando flagrantemente la Ley 65 de 1993 que habla de la selección y clasificación de la población reclusa.Somos víctimas de falsos positivos para ocultar la corrupción de la institución penitenciaria, haciendo montajes de fugas y supuestos complot para desestabilizar al sátrapa y a sus palaciegos. Vemos por la T.V a carniceros como Rito Alejo del Río, a parapolíticos o a jefes paramilitares conducidos por la guardia penitenciaria como si fueran sus guardaespaldas, mientras nosotros somos encadenados de pies y manos hasta para una revisión médica.
A nosotros se nos viola permanentemente el debido proceso, la presunción de inocencia y otros derechos de carácter constitucional; somos exhibidos como trofeo de guerra; se nos dificulta el acceso a los abogados con los traslados a diferentes cárceles; así mismo, se nos vulnera el derecho de igualdad ante la ley negándonos beneficios jurídicos y administrativos: cambio de fase, prisión domiciliaria, permiso de las 72 horas, casa por cárcel, etc.
Alargándonos el tiempo de encierro.Nos presionan para que traicionemos y reneguemos de nuestra organización, chantajeándonos con hacer más duras las condiciones de encierro y los regímenes carcelarios. Los verdaderos revolucionarios en Colombia estamos condenados en la práctica a cadena perpetua, porque desde que la justicia se inventó los delitos conexos, la rebelión es sólo la ñapa de la condena. Mientras tanto, los genocidas de machete y motosierra que sin ningún rubor reconocen hasta 2.000 homicidios gracias al esperpento jurídico conocido como “Ley de Justicia y Paz”, pagan condenas de 8 años salvándose de la C.P.I por sus crímenes de lesa humanidad y legalizando de paso sus ingentes fortunas, fruto del narcotráfico, el robo al erario público, el saqueo, el desplazamiento y la usurpación de las tierras de los campesinos.
Pero todas estas realidades, pan diario en las prisiones, son ocultadas e ignoradas. Los medios oficiales sólo registran las pantomimas y sainetes organizados por el estado, las marchas hábilmente manipuladas o los actos desde las prisiones promovidos por la ONG Holandesa “Manos por la Paz” que dirige Ludovine Sampolle, en donde se agrupa el muladar de traidores y arrepentidos a denigrar de las organizaciones revolucionarias, y cuyo único propósito es el de vender la tesis de que en las cárceles no hay presos políticos, ni prisioneros de guerra que quieran volver a sus puestos de combate.
Senadora Piedad Córdoba y personalidades interesadas en el futuro de nuestro país, por éstas y muchas razones más, los estamos invitando desde las mazmorras del régimen a continuar y no desfallecer en la búsqueda del Intercambio Humanitario; a que junto con los estudiantes se materialice el Mandato Estudiantil por el Acuerdo Humanitario, y que con Hebe de Bonafini, Presidenta de las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina y la comunidad internacional, levantemos con fuerza la consigna para concientizar a nuestras familias, compañeros, amigos, colombianos y colombianas en general de que
“!!No somos delincuentes, no somos terroristas… Somos Prisioneros de Guerra… Intercambio Humanitario Ya!!”
“Podrán atar nuestras manos, pero jamás nuestros sueños de Justicia y Libertad.”
Presos Políticos y Prisioneros de Guerra
FARC-EP
Cárceles de Colombia Diciembre de 2008
Comandante Felipe Rincón
Felipe hizo parte integrante de La Mesa Temática en los años del despeje cuando cursaban los diálogos del Caguán, con las banderas de las FARC en alto, siempre luchando por la paz con justicia social, también hacia parte de la comisión para el intercambio de prisioneros, organizador incansable de nuestro pueblo por la dignidad, muere en medio de una confrontación contra el enemigo de clase que ha asesinado a nuestro pueblo en múltiples masacres, donde han florecido los "falsos positivos", matando a jóvenes indefensos de todo el país, luchando contra un Estado paramilitar y mafioso a ese guerrillero fariano le rendimos honores.
A sus familiares y a todos los farianos al igual que a las familias de los tres milicianos y el guerrillero que murieron con Felipe en el puesto de combate, nuestro abrazo y toda nuestra solidaridad.
Por la Nueva Colombia, la Patria Grande y el Socialismo: /
Estado Mayor Bloque Oriental FARC-EP /
Octubre de 2008
Declaración Política

20 de Diciembre de 2008
El imperio y el capitalismo mundial vive el peor trance. Sus efectos atropellan a millones de seres humanos y ninguna perspectiva tienen para evitarla. Acaban de elegir el presidente corporativo de los EEUU Barak Obama, difícilmente colmará las expectativas creadas en el mundo. Solo la iniciativa creadora de los pueblos y sus luchas pueden corregirla y el socialismo el único que puede humanizar el planeta y enrumbar a la sociedad por caminos de paz, igualdad, justicia, desarrollo, bienestar y felicidad social. Es la enseñanza que surge de los procesos en marcha bajo el influjo actuante de las mayorías en nuestra América y el Caribe.
En nuestra patria, la crisis institucional y moral, las desventuras económicas, sociales y ambientales son el producto fabricado por el actual régimen. Narcotraficantes, latifundistas y empresarios asociados al capital transnacional controlan las instituciones del Estado, (Congreso, Casa de Nariño, Fiscalía, altas Cortes, Procuraduría, FFAA).
La Seguridad Democrática punta de lanza del capital transnacional y algunos sectores políticos y económicos muestra su eficacia mediante los asesinatos ahora mal llamados “falsos positivos” y el atropello a las a las manifestaciones sociales, mientras se mantiene la resistencia de las Fuerzas Revolucionarias.
El derrumbe de las pirámides, de las que hace parte la familia presidencial es otra muestra del engaño, la corrupción y las componendas de la clase política.
En ese medioambiente, se levantan con inagotable fuerza grandes manifestaciones sociales de campesinos, trabajadores, indígenas, estudiantes, del movimiento popular y de las fuerzas democráticas. A todos ellos, desde aquí nuestro saludo combativo e irrevocable compromiso con la solución política hacia una verdadera Paz con justicia social. A los militares y policías patriotas nuestra llamado a enrumbarse por la senda del libertador Simón Bolívar.
Los combatientes farianos nos nutrimos con las invencibles luchas de nuestro pueblo y de la certeza que nos ha acompañado en 44 años de lucha revolucionaria, del sacrificio de los caídos y del ejemplo del invencible y legendario conductor de guerrillas, comandante en jefe, Manuel Marulanda Vélez. Lo que viene es prometedor en esta gesta heroica, los mandos y combatientes de las FARC-EP estaremos, como desde Marquetalia, acompañando a nuestro pueblo en sus más altos empeños por la Nueva Colombia.
En esta reunión hemos hecho un exhaustivo análisis de variados temas que nos incumben y tomado decisiones que nos orientan a nuevas dinámicas. Finalmente, en nombre de los combatientes de las FARC-EP que representamos, expresamos nuestro saludo y aliento; a los presos políticos a quienes reiteramos que no cejaremos en nuestro esfuerzo por cristalizar el acuerdo humanitario; a las Milicias Bolivarianas, Partido Clandestino, Movimiento Bolivariano, organizaciones revolucionarias, organizaciones de masas, fuerzas democráticas, a nuestros simpatizantes y amigos. No podemos tener como destino las actuales desgracias; porque el fututo nos pertenece es que debemos labrarlo desde siempre y solo será mediante la unidad y la convergencia de nuestros agitados esfuerzos.
“En Bolívar nos encontramos todos”
¡Hasta la Victoria siempre, hemos jurado vencer y venceremos!
Estado Mayor Frente 33 Mariscal Antonio José de Sucre, BMM FARC-EP.
Montañas del Norte Santander, Noviembre de 2008
LIBERACION UNILATERAL DE SEIS PRISIONEROS PARA FAVORECER EL CANJE HUMANITARIO
COLOMBIANOS POR LA PAZ
Bogotá
“Aun cuando sean alarmantes las consecuencias de la resistencia al poder,
no es menos cierto que existe en la naturaleza del hombre social
un derecho inalienable que legitima la insurrección.” SIMÓN BOLÍVAR
Compatriotas:
Con esta reflexión del padre de nuestras repúblicas, el Libertador Simón Bolívar, -que ayuda a comprender preocupaciones colectivas- damos continuidad al intercambio epistolar respondiendo a los temas planteados en su misiva del 27 de noviembre.
Compartimos con ustedes que la discusión sobre la guerra y la paz en Colombia no puede ignorar fenómenos que estremecen hoy la conciencia nacional. Los denominados eufemísticamente “falsos positivos” –que debieran llamarse asesinatos de civiles no combatientes ejecutados por el Estado- son, como ustedes acertadamente lo perciben, manifestación dolorosa de la guerra sucia que vive Colombia. Constituyen un espeluznante grito de victoria de la “seguridad democrática” del presidente Uribe que siempre midió el éxito de esa política –en su componente militar- en litros de sangre.
No puede considerarse como hecho aislado lo que obedece a una directiva puntual del Ministerio de Defensa y de la Presidencia, repetida sistemáticamente a nivel nacional en todas las guarniciones.
Es imposible desvirtuar que los miles de civiles asesinados para ser presentados noticiosamente como guerrilleros muertos en combate, lo fueron por el estímulo de los ascensos y recompensas ofrecidas desde el gobierno a los militares. Así como es un hecho destacable, el que después del conocimiento público sobre semejante genocidio, el Ministerio de Defensa no volvió a publicar sus abultadas cifras de "muertos en combate" con las que sustentaban su fantasiosa "derrota de la insurgencia" y el "fin del conflicto". La conciencia de la nación debe impedir que este tipo de crímenes de lesa humanidad que implican al Estado, terminen en la impunidad. La destitución de algunos altos mandos militares por tales hechos debe ser complementada con una responsabilidad penal, lo que muy seguramente, llevará que las cortes y los tribunales de los pueblos sienten a la "seguridad democrática" - desarrollo de la fascista doctrina de la seguridad nacional - en el banquillo de los acusados.
Tal como lo aprecian ustedes, la escalada del conflicto -que tiene relación directa con la injerencia creciente del gobierno de los Estados Unidos en el conflicto interno de Colombia- ha estado acompañada de una mayor degradación. Algo debemos hacer para desembarazarnos de esa maldición que pareciera perseguirnos desde la destrucción de la Colombia de Bolívar y de su gran obra legislativa concebida de cara al bien común.
Desde las medianías del siglo pasado la degradación acicateada por el Estado no cesa de crecer en espiral. Los mismos métodos brutales que segaron la vida de 300 mil colombianos en la década del 50, ahora más refinados, siguen victimizando a la población, descuartizando con motosierras, enterrando en fosas comunes, desplazando a millones de campesinos para apoderarse de sus tierras, “empapelando” jurídicamente a ciudadanos, hasta alcanzar el nivel de barbarie de los “partes positivos”.
Recordamos la respuesta del comandante de las FARC Manuel Marulanda a una pregunta sobre humanización de la guerra: “la mejor manera de humanizar la guerra es acabarla”. Hoy seguimos teniendo la misma percepción, y para ello es indispensable el cambio de las injustas estructuras.
Celebramos que su alusión a los prisioneros de guerra, esté desprovista de ese “humanitarismo tuerto” diseminado por los medios, que ve a los prisioneros de un sólo lado, ignorando que se trata de dos partes contendientes. Este enfoque ayuda a la búsqueda de una solución realista del problema, para lo cual reiteramos nuestra determinación y voluntad de alcanzarla.
En este esfuerzo colectivo, es importante avanzar en la identificación y precisión de los temas objeto de nuestras reflexiones para ganar certezas en la búsqueda de soluciones. Por ejemplo: en un conflicto armado y social como el que vive Colombia desde hace más de 40 años, integrantes de la fuerza pública debidamente armados, entrenados y uniformados combaten diariamente, de distinta manera y en diferentes escenarios, con la guerrilla revolucionaria, presentándose bajas de parte y parte, como ocurre en toda contienda bélica. Finalmente una de ellas obtiene la victoria y toma prisioneros de la parte contendiente. Eso ha ocurrido, ocurre e inevitablemente seguirá ocurriendo, aquí y en todo el mundo mientras persistan los conflictos. Ese tipo de capturados, son prisioneros de guerra. Esa es su categoría dentro de la confrontación. Salvo que se pretenda, como en el caso del gobierno de Álvaro Uribe, negar la existencia del conflicto.
La propuesta de Manuel Marulanda Vélez al congreso de aprobar una ley permanente que deje abierta la posibilidad del canje, cobra plena vigencia en estas circunstancias. Evitaría un cautiverio prolongado y doloroso. En este mismo sentido y con implicaciones de muy diversos órdenes, hemos planteado en diversas oportunidades la conveniencia de un reconocimiento de las FARC-EP como fuerza beligerante. Se presenta también la retención de personas con algún tipo de representación política, que han tomado partido involucrándose abiertamente a favor de la guerra y en crímenes contra sectores populares, vinculados con el militarismo y el paramilitarismo como lo demuestra todo el proceso de la para política, o, que con sus acciones, golpean al pueblo, al tesoro o los bienes públicos. Estos, ante la ominosa impunidad del régimen y en la lógica de los de abajo, deben responder por su conducta. Y se da también el fenómeno de la retención de personas con objetivos económicos que tiene múltiples autores: policías, militares, DAS, paramilitares, delincuencia común y miembros de la insurgencia. En la responsabilidad que nos cabe y, entendiendo las dificultades que ello nos acarrea, nos hemos hecho esta reflexión: ¿cómo se financia una confrontación como la colombiana? ¿Cómo lo hace, por ejemplo, el Estado? decreta cargas impositivas generales, Impuestos de guerra, aportes de las empresas trasnacionales, entre las que se destacan: BP, Chevron- Texaco OXI, Drummond, Chiquita Brand, Repsol, Monsanto, Cocacola, etc.; pero fundamentalmente financia la guerra con ayuda económica, militar y tecnológica del gobierno de los Estados Unidos. Colombia es el primer receptor de esta "ayuda" en el hemisferio, la cual se paga con soberanía. El prominente sociólogo estadounidense James Petras estima que Washington ha invertido en el plan Colombia más de 10 mil millones de dólares en los últimos 6 años. Es una desproporción de recursos económicos y de medios para una guerra Injusta contra un pueblo.
En el espíritu de minimizar el impacto sobre los no combatientes, las FARC expidió la Ley 002 sobre tributación, que cobra un impuesto para la paz a aquellas personas naturales o jurídicas cuyo patrimonio sea superior al millón de dólares y que solo en última instancia contempla el recurso de la retención.
La guerra a medida que se generaliza produce efectos dolorosos y no deseados. Con franqueza les comentamos que no está dentro de nuestro ideario ni en nuestros principios la eternización de estos métodos. De hecho, lo hemos manifestado estando inmersos en diálogos que buscaron la paz con anteriores gobiernos, como bien lo resaltan en su nota.
Los temas de esta misiva son más que oportunos para sugerirles lo importante que sería abrir un amplio debate sobre la situación de miles de presos políticos encarcelados luego de redadas masivas utilizadas como táctica para atemorizar y disuadir el apoyo popular a las fuerzas insurgentes. Son millares los ciudadanos acusados de rebelión y terrorismo a través de montajes de la inteligencia militar y del pago de jugosas recompensas. Esta reflexión colectiva debería incluir también la desaparición forzada de personas, la más aberrante forma de secuestro existente ejecutada por el Estado, y que a la pérdida de la libertad agrega la pérdida de la vida luego de espantosas torturas y en medio de la mayor impunidad.
Finalmente, nos piden ustedes, de cara a un eventual intercambio humanitario, avanzar en algunas reflexiones acerca de cómo "diseñar escenarios en donde sea posible debatir con la sociedad alternativas políticas para encontrar una senda transicional hacia una sociedad justa y equitativa".
Al respecto estamos proponiendo a través del manifiesto de las FARC-EP y de la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia (documentos adjuntos), un encuentro de las fuerzas políticas y sociales interesadas en el cambio, que nos permita delinear de manera consensuada un gran acuerdo nacional hacia la paz, para construir colectivamente alternativas políticas a la guerra y a la injusticia social. Estamos seguros que a nosotros y a millones de Colombianos nos gustaría ver florecer un nuevo gobierno, producto de ese pacto social, que convoque al diálogo de paz con participación de las organizaciones políticas y sociales del país, que lleve sus conclusiones a una asamblea nacional constituyente, para que el tratado de paz así logrado, tenga además, sustento constitucional.
Como muestra fehaciente de la voluntad que nos asiste y como gesto que apunta a generar condiciones favorables al canje humanitario, anunciamos la próxima liberación unilateral de seis prisioneros en dos etapas. Estos serán entregados a ustedes, como "colombianos por la paz de Colombia" en cabeza de la senadora Piedad Córdoba. Primero serán liberados tres agentes de policía y un soldado, y a continuación, el señor Alan Jara y el diputado Sigifredo López. Las condiciones de modo, tiempo y lugar serán precisadas en su debido momento.
Reciban nuestro saludo cordial.
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, diciembre 17 de 2008
EL MATARIFE
jueves, 11 de diciembre de 2008
El cruel asesinato de miles y miles de civiles a manos del ejército para luego presentarlos en sus “falsos positivos” como guerrilleros dados de baja en combate, es el más reciente y horroroso grito de victoria de la “seguridad democrática” del presidente Uribe.
No puede ahora ése presidente matarife rasgarse hipócritamente las vestiduras cuando siempre midió en litros de sangre el éxito de su política. No puede ahora posar de querubín celestial el padre de los incentivos perversos de la política de recompensas cuando ha segado con ellos tantas vidas de inocentes en Colombia. Aunque aparezca con el rostro contrito diciendo que todo ocurrió a sus espaldas, este Uribe sigue siendo el mismo que condecoró al general Rito Alejo del Río por haber masacrado a la población civil de Urabá, y sigue siendo el mismo que se solazaba hace poco ante el cuerpo ensangrentado de Raúl Reyes y ante la mano cercenada de Iván Ríos, cuyos cadáveres aún no ha devuelto a los suyos.
Ningún gobierno, ningún pueblo del mundo debe darle crédito a un mentiroso teatral, y cínico manipulador de la opinión. Lo que pasó en las dictaduras del Cono Sur, a pesar de su gravedad, es apenas un pálido fulgor ante el voraz holocausto humanitario activado por Uribe en el norte de Suramérica. Tanta barbarie y tanta impunidad ofenden a la humanidad.
Cuando el ministro de defensa, señor Juan Manuel Santos, reitera e insiste que este gobierno ha matado en seis años a más 30 mil guerrilleros, uno se pregunta quiénes serán entonces esos muertos si la guerrilla sigue en sus mismos puestos de combate contra la tiranía. Es necesario identificar también a los miles de masacrados que los paramilitares entregaron al ejército a fin de que los utilizaran como partes positivos de su sucia guerra contrainsurgente. Las organizaciones de derechos humanos en el mundo debieran ayudar a esclarecer este dantesco drama humanitario del victimizado país del olvido que es Colombia.
Lo que se ha descubierto hasta ahora es apenas la punta del iceberg de la infamia. La triste historia de los jóvenes de Soacha que fueron llevados engañados por el ejército hasta Ocaña para ser ultimados a nombre de la política de “seguridad democrática” de Uribe, es la misma, taciturna y luctuosa, de un universo de ciudades, de pueblos y de campos de Colombia implacablemente castigados por la política fascista. Cuántos crímenes de jóvenes desempleados…, cuántos campesinos asesinados por el ejército en las serranías y en las selvas presentados como guerrilleros muertos en combate en el marco del funesto Plan Patriota… Las cárceles están llenas de “falsos positivos”, o mejor, de millares de inocentes presos acusados injustamente de guerrilleros y terroristas por la perfidia del régimen actual. El inicuo sistema judicial premia con ascensos a los jueces y fiscales que más condenen guerrilleros extendiendo así la práctica de los “falsos positivos” a la justicia. Colombia necesita ser iluminada por potentes reflectores que contribuyan desde el exterior a disuadir los desafueros del poder.
Derrotado por las evidencias -no sin antes jurar y jurar que los abatidos fueron muertos en combate-, Uribe se vio forzado a destituir a algunos generales de División y de Brigada, así como a 5 comandantes de batallones para lavarse las manos y apaciguar la tormentosa crítica; sin embargo sustentó esta decisión en el argumento peregrino de que salían por falta de control a sus tropas y por confabulación con delincuentes, negando que se trata de un problema estructural. “Ahora el éxito se medirá por desmovilizaciones y capturas”-dijo-, sin explicar convincentemente la directriz 029 de noviembre del 2005 en la que su entonces ministro de defensa Camilo Ospina, actual embajador en la OEA, establecía recompensas por muertos, material de guerra y equipos incautados al enemigo. También parece que se olvidó que él mismo instauró a comienzos de su gobierno una red de más de 1 millón de sapos o informantes movidos por las recompensas. Si los generales y los coroneles objeto de sanción salieron, como dice Uribe por “confabulación con delincuentes”, debiera aplicarse entonces la misma consideración a los que se reunieron con delincuentes mafiosos de la “Oficina de Envigado” en la misma sede del gobierno: el Palacio de Nariño.
El diario El Tiempo, del que son propietarios los Santos, es decir, el ministro de defensa y el vicepresidente, refiriéndose a la purga de 27 militares tituló con oscuros tintes de cortina de humo: “Barrida ejemplar”; “Hay serios indicios de negligencia en el mando”; “Actuaban en contravía de la seguridad democrática y de la doctrina y el honor militar”; “No es un problema estructural”. Tan estructural es que si actuaran en consecuencia tendrían que irse hasta ellos mismos, incluido el presidente. Ya se fue ese sanguinario comandante del ejército, general Mario Montoya, porque entendió que era causa perdida intentar tapar el sol con las manos. El espantoso hecho delictivo estimulado desde el gobierno de segar vidas por recompensas y ascensos, no debe quedar en una destitución mediática; debe conducir a una responsabilidad penal.
Duele e indigna ver cómo algunos politólogos, directores de noticias y columnistas estipendiados le hacen eco a la manipulación mediática puesta en marcha por el presidente Uribe y los señores Santos. Otros han optado por un inexplicable silencio cómplice frente a este pavoroso crimen de lesa humanidad. Hasta el silencio de algunos purpurados ha hecho sollozar a Dios. No debe demorar más el juicio y el castigo a los carniceros del Palacio de Nariño.
Montañas de Colombia, noviembre 4 de 2008
DE LOS TRAIDORES TRAICIONADOS
¿“Quien peca y reza empata” ? (Refranero popular)./ Referirse a Álvaro Uribe Vélez, sin que ello provoque repulsión es algo impensable si de develar las características del sujeto se trata. Tal vez la sentencia popular sirva para amainar un poco los disgustos que genera tener que soportar semejante bosta, el tema del narcopresidente, se atraviese quizás en uno de los momentos de descanso que quienes nos leen buscan para enterarse de opiniones diferentes a las artificiosas mentiras y engañifas que surgen desde el vertedero mediático oficialista encargado de encubrir la perfidia del fascista con la descarada invención del teflón de la impunidad.
Hay que poseer una sobredosis de cinismo para posar, como lo hace Uribe, de “buen” cristiano, practicante devoto de los oficios religiosos y consumado artista de la persignación, la oración en visible éxtasis místico como queriendo evocar las poses de Santa Rosa de Lima, y la comeunión elevando mirada al cielo frente a la bendición del alto prelado de turno. Uribe, con tal de engañar, no tienen ningún recato moral en tratar de manipular el sentimiento de quienes de manera virtuosa y sencilla poseen la fe cristiana.
Pero en su afán de engañar termina manoseando de forma burda y repudiable lo que para muchos humildes hijos de Colombia es sagrado, develándose así al final como un farsante que no pasa de ser un camandulero come hostias que mientras en público se encomienda a la inmaculada virgen María, a todos los santos y almas del purgatorio, en su vida cotidiana comulga con el diablo; es lo que podríamos llamar un hombre de apariencias, un santurrón desbocado en gazmoñerías cuyo histriónico proceder no es más que una función para las cámaras y micrófonos de sus promotores; en fin, se trata de un embaucador que no tienen más mandamientos que los del imperio gringo, con el credo del fascismo, y los sacramentos de la mafia en lo que le inicio su propio padre, seguramente dándole la confirmación no con santos óleos sino con aceite de mapanare. Con seguridad que en Uribe y en quienes se prestan para esta vagabundería publicitaria, incluyendo a los prelados, no se les acomoda otra liturgia que no sea la de un verdadero acto satánico y no los “signos externos y visibles de la gracia interna y espiritual” de los que hablara san Agustín de Hippona, para definir lo sacramental.
Ni con un milagro Uribe podría entrar en el camino que ejemplificó Cristo. Es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja. Todo lo suyo en ese campo es apariencia; Satanás comiendo hostias para atrapar incautos.
Desafortunadamente algunos inocentes caen en su trampa, otros le siguen por temor, hay quienes persisten por conveniencia y oportunismo en no condenar sus atrocidades, y fuera de aquellos que efectivamente hacen parte de su corte de demonios, también están los que habiéndole vendido su alma al Lucifer paisa nada se atreven a cuestionarle por las propias culpas que llevan al hombro. En fin, la mentira es esencia en el comportamiento del “angélico” charlatán; y con ella atropella al pueblo y a todo el que necesite con tal de mantenerse en el poder complaciendo a sus amos del imperio.
Entre las santurronadas del puritano Presidente, como muestras de su “fervor católico” podríamos recordar algunos de sus más sonados exvotos:
Con antelación a ser elegido presidente, siendo gobernador de Antioquia, Uribe sacó el máximo provecho de los jefes narcoparamilitares en la región de Urabá. Esta área fue señalada por los gringos y sus transnacionales para crear uno de los primeros y más macabros laboratorios del proyecto fascista para Colombia. Allí tienen asiento las grandes compañías internacionales del banano; sus tierras son aptas para cultivos con fines industriales; se encuentran surcadas por caudalosos ríos; las selvas existentes poseen un ecosistema con una de las más ricas biodiversidades del mundo, tienen envidiables reservas maderables y recursos minerales inexplotados; por allí pasará obligatoriamente la carretera que unirá la América del sur con Panamá, Centro y Norte América; estas tierras acarician el Mar Caribe que le proporciona sus aguas profundas donde pueden construirse puertos receptores de los modernos transatlánticos de gran calado; es uno de los pocos lugares de las Américas por donde puede construirse un moderno canal interoceánico a nivel.
Las riquezas y su posición geográfica envidiable se convirtieron en maldición para los habitantes de la zona quienes además eran en su inmensa mayoría simpatizantes de la Unión Patriótica. El “serafínico” presidente envió las hordas narcoparamilitares apoyadas por quien en aquel entonces fuera el comandante de la XVII brigada del ejército, General Rito Alejo del Río, conocido como el “Carnicero de Urabá”, a realizar a sangre y fuego la llamada “reconquista” de Urabá. Miles de desaparecidos y cientos de fosas comunes con cuerpos de la población civil fue el parte de “victoria” presentado a Uribe por estos jinetes del Apocalipsis, quienes con la experiencia adquirida y bajo la tutela de Uribe y de los militares, extendieron el modelo a otras regiones del país como si en verdad tuviesen el poder “para matar con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras de la tierra”.
Los mismos narcoparamilitares jugaron decisivo papel en el impulso del dueño del Ubérrimo hacia la presidencia a partir de un compromiso del candidato en cuanto a que les evitaría la extradición y les colocaría simbólicas condenas de cárcel antes de legalizarlos y reinsertarlos a la vida política del país para que pudieran disfrutar sin contratiempos “sus” riquezas mal habidas mediante la defraudación, el despojo de tierras, los desplazamientos forzados y tantos otros crimen que han posibilitado arrebatar la paz y la esperanza al campesino.
Uribe no cumplió los compromisos con sus socios y en el mes de mayo de éste año extraditó a los Estados Unidos a 14 de sus demoníacos amigos. Sólo el imperio tiene realmente garantizados los espacios para los megaproyectos y el expolio. Desde las cárceles de mister Sam, entretanto, aúllan como lobos los jefes narcoparamilitares por lo que pareciera una traición consumada. No obstante, en la Corte imperial aquellas joyas solamente se les está juzgando por narcotráfico y nada se les reclama por las masacres cometidas. En todo caso sienten ya que Uribe es un faltón hasta con los de su propia calaña porque efectivamente han sido objeto de esta abominable práctica de entrega de soberanía jurídica que es la extradición.
¿Recuerdan a Julián? Miserable sujeto desertor de las FARC, un traidor. Capturado por las autoridades oficiales en Bogotá, al poco tiempo protagonizó una escandalosa “fuga” del búnker de la Fiscalía, contando con la colaboración de agentes corruptos que estaban al servicio del Fiscal General paramilitar Luís Camilo Osorio.
Por aquel entonces Uribe se dirigió al país por radio y TV. En la alocución, en la que se rasgó las vestiduras, condenando las circunstancias del escape, “prometió a Julián que si se entregaba a las autoridades, en poco tiempo quedaría en libertad. Se trataba de mostrar la eficacia y las bondades de las políticas contrainsurgentes, y para ello contó con este que es uno de los varios traidores que hacen el juego al gobierno creyendo en las falacias que promociona. El personaje de marras, entonces, ciegamente abandona la clandestinidad que había asumido por motivo de la persecución y se presenta voluntariamente a las autoridades del Estado.
El presidente, alborozado por el pronto retorno del fugitivo, puso en función su circo mediático de planta, invitó al tonto Julián a la Casa de Nariño para que lo acompañe en la realización de una resonada rueda de prensa en la que prometía realzar al pillo como uno de los héroes de su plan de desmovilizaciones, pero…, en verdad, lo que ocurrió fue la promoción de la aparente magnanimidad del fementido gobernante, el de la camándula; las “bondades” de su régimen de motosierra y cocaína y, como corolario, los vituperios más enconados contra la insurgencia.
En el desarrollo del engañoso espectáculo, hecho para una tele audiencia a la que pretenden manipular día a día, en carro blindado y fuertemente escoltado Julián fue enviado por Uribe a descansar ocho días con su familia en una suite del céntrico Hotel Tequendama de Bogotá. Pura falacia. El resultado final, lo previsible: con el repudio generalizado que se les suele prodigar a los traidores, a los farsantes, Julián se pudre en una de las celdas de la cárcel La Modelo de Bogotá. La Fiscalía le monta cientos de procesos y su “amigo”, el presidente, como cualquier Poncio Pilatos se lava las manos. El imperio de la mentira resplandece.
Olivo Saldaña y el tal Biófilo, dos embaucadores que posan de insurgentes. Fueron reclutados en la cárcel por el Comisionado Restrepo, el mismo doctor ternura, para que sirvieran como “jefes” de delincuentes comunes a los que luego presentarían como guerrilleros desmovilizados. Les prometieron rebajas de penas y pronta libertad si actuaban en el sainete. Todavía el comisionado juega con ellos usándolos como grotescas marionetas para presentar los “partes de victoria” del proceso de desmovilización. De promesa en promesa los dos polichinelas siguen en la cárcel esperando la lisonja y las migajas de la excarcelación y la libertad. Como en los tenebrosos “falsos positivos” del ejército, verdaderos crímenes de Estado, en los que las bajas guerrilleras que no logran en el número que publicitan las obtienen asesinando a centenares de personas inermes, el Doctor Ternura también obtiene desmovilizados que han sido fabricados en su laboratorio de mentiras.
El caso de la llamada Karina, infeliz personaje, también es sintomático del carácter fementido y fascistoide del régimen uribista.
Los medios de comunicación azuzados por el mando militar, se recreaban narrando sus múltiples “hazañas” con antelación a su deserción y entrega a una patrulla del DAS. Era la forma de agigantar la imagen de la “guerrillera” ante la opinión pública para luego decir que se trataba de un golpe estratégico a las FARC-EP. A esta pobre mujer que dentro de la insurgencia había sido relevada de responsabilidades por su comportamiento incongruente con los lineamientos de la Dirección de su Frente, la han puesto de altoparlante que vocifera los libretos elaborados para adelantar la guerra psicológica.
A través de las estaciones de radio de la policía y el ejército incita a los verdaderos y firmes combatientes insurgentes a la traición con la ilusión que así “conseguirá la libertad”. ¿Libertad de qué?, ¿libertad de vivir en humillación y sometimiento, en miseria y desprecio por su abdicación? Es la típica manera como el departamento de Guerra Psicológica de las Fuerzas Militares maneja personajes endebles que en el colectivo guerrillero no causan más que desprecio. Lo que procede a continuación de la utilización de esta idiota útil a la causa del execrable Uribe, es la acusación implacable de la fiscalía para garantizarle 20 o 30 años tras las rejas.
Rojas, inmundo bacilo creado en el laboratorio de la inteligencia militar también tiene su historia en este rosario de engaños. Su ambición no tiene medida y sus escrúpulos son los mismos del presidente. Para cumplir secreta misión, aprovechando fallas o deficiencias nuestras, fue infiltrado en las FARC-EP contando con una jugosa oferta de dinero y plenas garantías para cambiarle identidad y ubicarlo en el extranjero una vez culminara su asqueroso trabajo.
A sangre fría y en pleno estado de indefensión asesinó, mientras dormían, al Comandante Iván Ríos y a su compañera. Siguiendo las instrucciones del manual de inteligencia del ejército, amputa una de las manos del cuerpo inerte del Comandante guerrillero para llevárselo como trofeo de horror y prueba de su fechoría a sus superiores que lo reciben extasiados; cual hienas sedientas de sangre, festejan la ignominia con que han pasado al basurero de la historia.
El apestoso infiltrado hoy se queja y se revuelca en el lodazal de su codicia porque el régimen ha optado por sacrificar al agente Rojas antes que develar aún más su venalidad y superlativa criminalidad pagando recompensa por tan abominable acto que no es sino un crimen de guerra. La concupiscencia del sujeto en mención tiene la dimensión de las víboras que incubaron y lo infiltraron; ahora realiza una huelga de hambre para reclamar los cinco mil millones de pesos que le prometieron por el asesinato. Si una seguridad puede tener este elemento detestable es la de que ni Uribe ni los Generales moverán un solo dedo por propiciarle un buen destino.
En el caso de César y Enrique “gafas”, los traidores que entregaron a los prisioneros canjeables que estaban en manos de las FARC-EP, debe decirse que el canto de sirenas de no procesarlos ni extraditarlos -ofrecimiento hecho públicamente por Uribe-, y la fantasía de una vida placentera en las playas de Miami, disfrutando de 100 millones de dólares que sirvió de acicate a estos miserables para consumar su perjurio, era sólo una mentira. Después de la tramoya realizada con la utilización descarada de símbolos de la Cruz Roja Internacional, Telesur, Teleamazonas y la suplantación de periodistas, las cosas van quedando claras. Los traidores que efectivamente fueron quienes posibilitaron el desenlace adverso a las FARC, son a la vez traicionados por Uribe. Sobre ellos pende ya la posibilidad real de la extradición hacia los Estados Unidos por cualquier cantidad de cargos.
Existe una vieja fábula de Esopo titulada el lobo y el labrador: llevó un labrador su yunta de bueyes al abrevadero. Caminaba por ahí cerca un lobo hambriento en busca de comida. Encontró el lobo el arado y empezó a lamer los bordes del yugo, y enseguida y sin darse cuenta terminó por meter su cabeza adentro. Agitándose como mejor podía para soltarse, arrastraba el arado a lo largo del surco. Al regresar el labrador, y viéndolo en esta actividad le dijo: - ¡Ah, lobo ladrón, que felicidad si fuera cierto que renunciaste a tu oficio y te has unido a trabajar honradamente la tierra!
A veces, por casualidad o no, los malvados parecieran actuar bien, mas su naturaleza siempre los delata.
Sin duda volveremos a ver a Uribe en algún oficio religioso, para luego reincidir en su maleficencia, pues por su desvergüenza seguramente la máxima que le da sosiego debe ser aquella: “¡quien peca y reza, empata!”.
¿Cuál será el próximo tonto en caer en sus garras?
LA CARA OCULTA DE LA GUERRA
Calles y montañas de eje cafetero. FARC-EP.
El actual gobierno y los medios masivos, nos responsabilizan a diario de todos los problemas del país, de todos los crímenes y atrocidades que su sequito de militares ejecutan para cubrir los delitos de las oscuras mafias paramilitares que son las que realmente detentan el poder, nos responsabilizan de cubrirnos el rostro para intimidar la sociedad. Nuestra guerrilla siempre se ha caracterizado por asumir la responsabilidad en cada uno de los actos que ejecutamos en todo el territorio nacional, no nos ha dolido aceptar nuestros errores y aciertos político-militares; si de algo nos responsabilizamos hoy, es de enfrentar al criminal e ilegitimo gobierno de Uribe que a través de los medios masivos y la represión paramilitar encubren su imagen de dictador perpetuándolo en el poder, nos responsabilizamos de defender a los campesinos de los terratenientes que mediante la fuerza del estado paramilitar los despojan de sus tierras, si nos responsabilizamos es de luchar con cuerpo y alma en las universidades, colegios y barrios, contra la fuerza publica que pretende acallar la voz de protesta de los jóvenes por una patria justa, si de algo se nos puede acusar es de luchar por un nuevo país, una Colombia grande y digna como la soñó el libertador, y no como lo que es hoy, el lugar más violento y uno de los mas pobres de Latinoamérica.
La lucha armada que emprendimos hace mas de cuarenta y cuatro años y que seguimos sosteniendo hoy, es producto de muchos años de persecución contra el movimiento social, de miles de muertos y desaparecidos que han desangrado a generaciones de colombianos, de una historia plagada de héroes anónimos que en su cotidianidad han caído por las balas gubernamentales cuando defendían sus derechos y se atrevían a cuestionar la explotación del actual sistema. De allí surgen las razones que nos obligaron a empuñar las armas y taparnos el rostro para defender lo que nos pertenece y conseguir la tan anhelada paz, en medio de la libertad de nuestra patria,
Entonces que ahora no se sorprenda la oligarquía y los poderosos de este país, que creían que con sus amigos parapoliticos y todo su grupo de mafiosos podían extinguir y aniquilar la esperanza de un movimiento social y popular que busque una Colombia soberana y democrática. Porque ha pasado todo lo contrario, ahora que los poderosos pretenden acallar cualquier disidencia; nuestra resistencia armada se organiza mas sólidamente y sus discursos proféticos a cerca de nuestro fin, se les derrumban al ver atónitos como los guerreros del pueblo atacan las guarniciones militares, sabotean las multinacionales que saquean al país y atacamos con todo el peso de nuestra fuerza a los sicarios y paramilitares que se enquistaron en el palacio de Nariño por medio del clientelismo como lo atestigua los recientes escándalos.
Las FARC-EP seguimos con nuestra voluntad de paz, si es una paz emanada de una constituyente nacional que ponga sobre la discusión la necesidad de generar educación y salud gratuitas, que las empresas de servicios públicos regresen a manos del estado, que exista una reforma al congreso y solo puedan llegar aquellos partidos y movimientos que no tienen vínculos con paramilitares, que se reduzca el presupuesto militar y la doctrina castrense tenga como fundamento el bolivarianismo, que se den garantías de retorno a los desplazados y se realice una verdadera reforma agraria de acuerdo a lo que exigen la organizaciones indígenas y campesinas, que se reconozca el derecho a las victimas a saber toda la verdad incluida el vinculo que tiene el presidente con los paramilitares, que se castigue severamente a todos los parapoliticos, que se resuelva el problema del desempleo y se vuelvan a implantar las garantías salariales y laborales que exigen los trabajadores, Que desaparezcan criminales mediáticos como R.C.N y caracol, y que los medios de comunicación estén en manos de periodistas íntegros que no oculten la verdad y manipulen la información para imponer ideológicamente el proyecto fascista del actual gobierno. En síntesis que pensemos en las verdaderas necesidades del pueblo, como erradicar la pobreza, la miseria y la delincuencia común, que es el verdadero flagelo de la seguridad en Colombia.
Consideramos de vital importancia resolver los problemas locales y regionales, para ello el partido comunista clandestino de Colombia, alza sus banderas para solucionar la crisis de nuestra región, consideramos que el sector agrario e industrial, deben implementar una economía justa e incluyente para ser la principal fuente de desarrollo en el eje cafetero, las comunas deben ser el centro de la política social, las condiciones de vida de los que viven en las sectores mas excluidos y pobres debe ser el principal propósito de cualquier administración, debemos fortalecer y proyectar las universidades publicas como verdaderos centros de desarrollo académico científico y critico. Ya llego la hora de generar verdaderas mega-obras para el mejoramiento de los barrios y veredas, no para armar hermosas estructuras de cemento que solo puedan disfrutar las clases pudientes en la ciudad, Estamos en contra del transporte masivo privado que esta perjudicando la movilidad en nuestras ciudades y además se transforma en un negocio monopólico para las familias mas poderosas de la región, el narcotráfico debe ser erradicado de pero desde sus verdaderas raíces, desde la complicidad que existe del estado con los grupos paramilitares y la pobreza que genera el caldo de cultivo apropiado para las redes de la mafia.
El grave problema de seguridad de la ciudades del eje cafetero corresponde a la penetración del paramilitarismo y la complicidad del gobierno local con estas mafias, que sepan todos estos narco-paramilitares que las FARC-EP están presentes y erradicaremos por todos los medios posibles sus injusticias en los barrios y veredas, no quedara piedra sobre piedra de estas estructuras criminales que están matando a los jóvenes y cometen toda clase de vejámenes para controlar el ruin negocio de la droga.
Son muchas cosas las que nosotros como FARC-EP queremos decirle al pueblo, son muchas razones las que nos motivan y que nos gustaría que se conocieran y retumbarán por todo el territorio nacional; sin embargo la clandestinidad de nuestra fuerza y la extrema manipulación de los medios de comunicación nos han impedido pronunciarnos ante innumerables, hechos y circunstancias que marcan la otra realidad del conflicto, la verdadera cara de las FARC-EP, de los hij@s, herman@s y padres y madres de esta tierra que algún día decidimos sacrificar nuestras propias vidas, para darlo todo por una nueva Colombia, justa, digna y soberana. Son muchas los argumentos que hemos construido y seguiremos construyendo para demostrarle al mundo que si conservamos una ideología, una línea política y una convicción férrea en una nueva sociedad; solo basta leer los innumerables textos, artículos y comunicados que hemos elaborado como organización, para darse cuenta de las verdaderas causas, razones e intenciones de nuestra lucha político-militar. Pero toda esta información es negada y manipulada por todos los medios, que han intentado acallarnos para mostrarnos como un grupo terrorista y avivar la falsa idea de que perdimos nuestros objetivos; pues a todos ellos que se jactan juzgándonos, solo nos queda decirles que nuestro sur, es y seguirá siendo el poder para el pueblo.
Si para cumplir con los anhelos de justicia social los militantes del partido comunista clandestino y las FARC-EP debemos sacrificar nuestras vidas no dudaremos en hacerlo, ya que si no son satisfechas estas necesidades de la patria entonces seguiremos enfilando nuestras armas y argumentos contra las administraciones locales, regionales y nacionales, que quieren perpetuarse en el poder a costa de la pobreza del pueblo y de la sangre de los lideres sociales que ya han generado un verdadero mar rojo en nuestro país, todo esto se convierte en energía transformadora en cada guerrillero que día a día lucha por una nueva Colombia, justa digna y soberana.
PATRIA GRANDE Y SOCIALISMO
CALLES Y MONTAÑAS DEL EJE CAFETERO.
FRENTE URBANO Y RURAL JACOBO ARENAS .FARC- EJÉRCITO DEL PUEBLO.